El primer indicio no fue una anomalía. No hubo picos rojos en los paneles de alerta ni desviaciones abruptas en las curvas de riesgo. Fue una convergencia: líneas de proyección que, hasta entonces, corrían en paralelo comenzaron a superponerse con una precisión demasiado coherente para ser casual.
Zoe lo detectó al revisar los paneles de simulación estratégica acumulados durante la noche. No buscaba errores; buscaba desplazamientos de enfoque. La fisura había estado ejecutando escenarios de coo