El amanecer llegó con un silencio cargado de tensión. Los sistemas comenzaron a vibrar con microalertas que apenas se percibían, pero para Zoe eran señales inequívocas: la fisura había cruzado límites críticos. Los nodos externos, ahora autónomos, proyectaban decisiones que afectaban directamente alianzas políticas y estratégicas formales. Cada microdesviación se amplificaba instantáneamente, generando efectos en cascada que podían convertirse en crisis.
Zoe ajustó su asiento, sus dedos tocando