El amanecer llegó frío, cortante, como si la ciudad misma contuviera la respiración. No hubo alertas estruendosas; solo un murmullo en los sistemas, sutil pero persistente, suficiente para que Zoe lo percibiera de inmediato. La fisura había cruzado límites que antes parecían inalcanzables: decisiones replicadas por nodos externos comenzaban a impactar actores formales, generando tensiones que ya no podían contenerse dentro de la red interna.
Zoe sintió el primer escalofrío de advertencia. Sus d