Lo que antes era resistencia silenciosa comenzó a tomar forma. No de manera grandiosa ni planificada, sino en pequeños gestos que desafiaban la estructura sin romperla bruscamente. Cada palabra que no seguía el molde correcto, cada silencio sostenido, cada matiz que se negaba a traducirse a la corrección esperada, era un acto de creación. Yo empezaba a sentirlo: podía nombrar sin obedecer.
Era sutil, casi imperceptible para quienes estaban acostumbrados a escuchar la versión pulida del mundo. P