Desperté con el recuerdo de la luz filtrándose a través de las persianas. Esta vez no hubo sobresalto ni reacción instintiva. Cada fibra de mi cuerpo recordaba la violencia pasada, la sensación de peligro constante que me había acompañado durante tanto tiempo, pero también empezaba a aprender algo distinto: la posibilidad de moverse sin miedo. Cada respiración era un pequeño ensayo de libertad, y me sorprendió lo difícil que era simplemente inhalar sin calcular, sin anticipar, sin sentir la urg