IVY
Desde que llegó, no hubo una noche en que no soñara con arrancarle esa seguridad fingida. Esa manera en la que caminaba como si no hubiera roto nada. Como si no estuviera hecha de los fragmentos que nosotros recogimos cuando todo estalló. Zoe era eso. Ruina maquillada de destino. Y Dante, jodidamente estúpido, se arrastraba tras ella como si aún no hubiese entendido que el amor es la forma más lenta de morir.
Esa mañana lo vi bajar las escaleras con el cabello mojado, la camisa aún desaboto