VERONA
La mañana en Nápoles tiene ese aroma a pólvora vieja y humedad atrapada entre los balcones. A pesar del invierno, las calles seguían vivas, como si esta ciudad no supiera lo que es rendirse. Era el lugar donde Dante había crecido, donde su apellido aún pesaba y sus silencios aún tenían eco. Y por eso mismo, era el sitio perfecto. No para escondernos, sino para fingir que todo volvía a la normalidad. Para que Ethan creyera que Dante había regresado a su vida anterior… mientras planeábamos