ZOE
Volví a despertar en Nápoles, pero no de un sueño, sino de un recuerdo mal enterrado. La ciudad me parecía menos hostil con el paso de los días, aunque cada rincón tenía una historia que no recordaba, un perfume que me quemaba los sentidos o un sonido que parecía arrancado de una pesadilla lejana. La casa de Dante no era una mansión lujosa ni tan sofisticada como la de Ethan, pero tenía ese aire de peligro antiguo y elegante que parecía rodearlo a él siempre. Paredes de piedra, ventanales