DANTE
Todo ardía antes de que el fuego comenzará.
El aire, el pecho, el pasado.
El laboratorio estaba escondido detrás de una fachada médica —un centro de rehabilitación neurológica, según los documentos. Mentira. Todo era mentira. Las cámaras térmicas escondidas en los marcos, los sensores implantados en el suelo, los niveles de seguridad... Esta no era una clínica. Era un matadero. Un altar para el control mental.
Y Ethan, otra vez, jugaba a ser dios.
—Al segundo pitido, entramos —susurré po