**CAMILA**
Y entonces su voz me envuelve: grave, baja, tan cercana que me eriza hasta el alma.
—¿Segura de que quieres entrar, Camila?
La pregunta se suspende en el aire como una provocación, como si supiera que ya no tengo escapatoria. Trago saliva, incapaz de pronunciar palabra, y me limito a asentir. Mi cabeza dice que estoy aquí para enfrentar lo inevitable, pero mi cuerpo… mi cuerpo responde a otra cosa.
Cruzo el umbral con las piernas temblando, por dentro el corazón golpeando como un tam