**CAMILA**
Me aferro a Henry como si en su abrazo pudiera esconderme del mundo entero, como si en la presión de sus brazos pudiera acallar los gritos que me estallan por dentro. Pero no lo consigo. Porque la voz de Leonardo regresa, cruel, devastadora, como un eco que no sabe extinguirse: “Si te casas con Henry, estarás en peligro.”
Esa advertencia me taladra la cabeza, me oprime el pecho hasta dejarme sin aire, como si me arrastrara a un abismo invisible. Trato de no pensarlo, de repetir en si