**ÁNGEL MONTENEGRO**
El reloj digital marca las 19:00 p. m.
El sonido metálico del segundero es lo único que osa romper el silencio absoluto. Me recuesto en el sillón de cuero, el respaldo gime levemente bajo mi peso. La habitación está sumergida en penumbra, iluminada solo por el resplandor frío de las pantallas que cubren toda la pared frente a mí. En ellas, el mundo gira según mis reglas.
Las cámaras transmiten cada ángulo, cada movimiento. Veo los botes acercarse a la costa de la isla; la l