El trayecto de regreso se sintió completamente diferente. Con los gemelos instalados en su primer día de clases, el interior del coche quedó envuelto en una quietud absoluta, una atmósfera tan limpia y desierta que permitía escuchar el sutil ronroneo del motor de alta gama sobre el asfalto. Elara apoyó la cabeza en el respaldo de cuero, contemplando cómo los árboles de la avenida principal se desdibujaban a través del cristal. La adrenalina de la mañana comenzaba a descender, dejando en su lug