TORONTO, CANADÁ
—Ya tenemos las declaraciones de cuatro antiguas empleadas.
James dejó una carpeta sobre el escritorio y la abrió frente a Adrián. Dentro había copias de correos, renuncias y testimonios firmados. Las mujeres no se conocían entre sí, pero sus historias tenían demasiados puntos en común: comentarios fuera de lugar, acercamientos cuando no había nadie cerca, manos que aparecían donde no debían y amenazas disfrazadas de consejos cuando alguna intentaba quejarse.
Adrián revis