Mundo ficciónIniciar sesiónNatalia Jiménez, harta de tener que vivir en medio de un enfrentamiento constante con sus padres quienes están decididos a encontrarle un esposo, acepta cerrar un trato con un completo desconocido sin imaginarse lo que eso significará en su vida. Tristán O'Farrell un hombre que vive huyendo del amor y de los compromisos a toda costa, no está interesado en sentimentalismos y, sin embargo, la vida lo pone en una situación donde quedará completamente hipnotizado hasta el punto de hacer una propuesta sin pensar y antes de darse cuenta de lo que ha hecho el trato se habrá cerrado. Dos desconocidos que huyen del amor y se esconden de sus trampas, escapan de sus costumbres y de las etiquetas sociales para tomar las riendas de sus vidas, no obstante, ninguno de los dos, cuenta con que la vida es mucho más hábil que ellos. ¿Dos corazones acostumbrados a sufrir podrán permitirse ser felices por primera vez? ¿O sus heridas serán tan profundas que nada las llenará?
Leer másRespiro hondo mientras mi padre despotrica y planifica mi vida según su antojo. Me reprende por mi decisión de no asumir el liderazgo de la nación, pero estoy firme en mi decisión y si él de verdad desea que la corona no salga de nuestra familia, tendrá que continuar en el trono hasta su último aliento de vida.
—Eres el príncipe, es tu deber tomar mi lugar ahora que he decidido no continuar en el trono. —Estoy harto de las costumbres arcaicas que rigen a mi familia.
—No puedes obligarme a nada, no cuando hay otros candidatos dispuestos a asumir el cargo que yo desprecio —resalto.
Mi padre tiene un hermano con hijos dispuestos a sumir el trono una vez que yo haga legal mi renuncia a la corona.
—Antes prefiero morir a dejar el legado de nuestra sangre en manos de un desobligado como tu tío o en las de sus hijos, son unos parásitos sin carácter. Solo tú puedes mandar después de mí —sentencia, pero no es suficiente para convencerme de que acepte.
—Entonces el linaje llegará a su final. —Me encojo de hombros.
Le doy la espalda y salgo de su habitación, ignorando sus gritos y sus órdenes.
Tengo que hacer algo para que de una vez por todas acepte mi decisión y, como en su poder está aprobar o no mi renuncia al trono, lo mejor que puedo hacer es largarme de una vez por todas de este país. Irme a donde no pueda encontrarme, no pienso seguir viviendo en medio de esta maldita guerra cada día.
Tengo que desaparecer.
Al salir del palacio subo en mi deportivo y arranco a toda velocidad hacia el aeropuerto, me iré y lo haré en un viaje comercial, es obvio que mi primer destino no será un secreto, sin embargo, una vez haya pisado otro país me moveré a otro y luego a otro hasta que consiga que mi padre me pierda la pista. Por ahora lo primordial es salir de Irlanda
Llego al aeropuerto, antes de bajar del auto saco el pasaporte de la guantera. Hace dos semanas intenté irme y no pude hacerlo por mi madre, pero esta vez no hay marcha atrás. Como es de esperar, todo el mundo me reconoce. Las personas se inclinan reverenciándome a mi paso y exclaman palabras de amor y vida eterna, solo falta que lancen pétalos de rosas en mi camino como hacían en los tiempos antiguos. Con un movimiento de cabeza agradezco la amabilidad y el cariño de todos.
—Señorita, necesito un boleto de avión para Londres—informo a la mujer que me observa sin poder creer a quién tiene enfrente.
—Mi príncipe, lo que desee. Puedo ofrecerle un avión privado o reservar todos los asientos en uno de nuestros aviones, pero tendría que esperar hasta mañana —dice chapurreando el teclado de su computador con algo de torpeza.
—Deme un boleto en el avión que esté por salir, no importa si tiene pasajeros, solo necesito salir de Irlanda ahora mismo. —Desisto de Londres porque necesito largarme en este preciso momento.
—Tengo un vuelo que sale en cinco minutos para España —Un poco más lejos, aunque es posible que me reconozcan al llegar de igual modo. Sobre todo, si van informados desde aquí.
—Bien, deme un boleto para España y comuníquese con el aeropuerto de España y resérveme un vuelo para cualquier otro país y que su salida coincida con mi llegada y me informa, por favor. —Espero mientras realiza todo el trámite y llama al avión para evitar que salga sin mí.
Me entrega el boleto de avión y el pasaporte.
—Al llegar, será escoltado hasta su siguiente vuelo con dirección a Rusia. Que tenga un feliz viaje, mi príncipe. —Le guiño el ojo a modo de agradecimiento, lo que hace que sus mejillas se tornen rojas casi al instante.
—Gracias y por favor, le pido discreción con mi destino —le susurro inclinándome sobre el mostrador, pero es obvio que mi padre se habrá enterado de mi salida antes de que pueda subir al avión que me llevara a Rusia.
—Como ordene su majestad. —Le sonrío y me encamino a la cabina de embarque.
El plan perfecto, jamás es el que tú eligesTristánNo sé por qué ahora tengo dudas con respecto a esto. Me casé con la mujer que yo elegí a conveniencia para no correr ningún riesgo, entre Natalia y yo las cosas están claras, solo es un trato que nos beneficia a ambos, pero entonces, ¿por qué me siento como si la estuviera traicionando? Le juré que mi corazón siempre sería suyo, sin importar lo que sucediera, pero ahora un estúpido papel me convierte en un maldito infiel. Un traidor.El plan perfecto, me hace sentir como una porquería.Solo estoy viendo por mí, por lo que me conviene, por lo que necesito para evitar ceder a los caprichos de mi padre. Estoy siendo egoísta con ella, con su recuerdo. Jamás podre dejar de amarla, aunque debo confesar que su rostro empezaba a verse borroso en mi memoria hasta que conocí a Natalia, su parecido es tan asombroso, como si una fuera el reflejo de la otra…Caitlin era única.Giro la cabeza al escuchar que la puerta principal se abre. El tintine
Cuidado, los corazones son como el cristal. NataliaSuspiro y me preparo para escuchar lo que Eva tiene que decirme, sé que no me dirá que debo obedecer a nuestra madre, porque ella misma no lo hizo, pero si ahondara mucho más en que tenga cuidado y seguramente me hará preguntas para las cuales no tengo una respuesta. Lo único que se de Tristán es que no es de este país y que es el primogénito y no quiere casarse ni asumir las responsabilidades familiares, eso me indica que su familia es de buena posición y tienen mucho dinero, viendo la gran suma que me ofrece como compensación al finiquitar nuestro matrimonio.—Ya se quedó dormido —anuncia Eva—, cada vez que vienes de visita él se vuelve loco, te adora. —Sonríe al hablar de mi sobrino.—Y yo lo adoro a él, es mi consentido precioso —admito con toda la sinceridad del mundo.—Lo sé, pero no te pedí que te quedaras para hablar sobre Caleb, sino sobre ese esposo tuyo… Tristán, ¿así dijiste que se llamaba? —Asiento con la cabeza—. Bueno
El amor no tiene edad… lo dudo.NataliaDecido ir a casa de mis padres a darles la noticia luego del trabajo, el trayecto es corto, por lo que no tardo mucho tiempo en llegar. De pie frente a la puerta de entrada, respiro hondo para llenarme de valor y paciencia, no es fácil para mí enfrentarme a mis padres, sobre todo a mi mamá por su carácter controlador.Abro la puerta y entro en silencio para primero ir a la cocina por un vaso con agua. Tengo que calmar mis nervios antes de ver a mi mamá, estoy segura de que pondrá el grito en el cielo y el mundo entero sabrá en menos de un minuto que he cometido la locura de casarme sin la aprobación de mis padres, o lo que es peor, sin todo el espectáculo que seguramente ella organizaría para sí misma.—Buenas tardes, señorita. —Me estremezco y por poco me tiro el agua encima cuando Elena aparece repentinamente y me habla por detrás.—Hola, Elena —saludo llevándome una mano al pecho.—Perdón, no la quise asustar —susurra acercándose a mí.Niego
¿Te ríes de mí o conmigo?NataliaAspiro profundo al detenerme frente a la oficina del registro civil. No estoy muy segura de lo que estoy haciendo, no sé si deba continuar con este plan que, aunque descabellado, es mi declaración de libertad. Supongo que seré la última de los hijos de la familia Jiménez en traer deshonra a la vida de mis padres. Pero es mejor esto a tener que complacerle los caprichos a mi madre, al casarme con… ¡mierda, no sé su nombre!, el ultimo sujeto con el que me concertó una cita, fue el más idiota de todos, me sugirió que nos fuéramos a un hotel luego del postre para comprobar si realmente éramos tan compatibles como él mismo presentía.—Buenos días, futura esposa. —La carpeta con mis documentos se me escapa de las manos y cae al piso cuando mi futuro esposo se detiene detrás de mí y me susurra al oído haciendo que me estremezca de pies a cabeza.Me duele el pecho por lo rápido que me late el corazón.—Lo siento, no quería asustarte —dice al tiempo que se apr
Último capítulo