Seattle, Washington
10:47 p. m.
Marco permanecía de pie frente al ventanal, con un vaso de whisky en una mano y un cigarro en la otra. La ciudad parecía extenderse bajo sus pies; las luces de Seattle se reflejaban sobre el cristal mientras, detrás de él, la pantalla repetía los últimos minutos de la conferencia. Adrián estaba en la pantalla con aquella expresión imperturbable que siempre conseguía irritar a quienes esperaban ver cómo perdía el control.
—¿Y ahora qué? — pregunta la voz detrás