Balios
—¿Quién va a buscarla? —preguntó Deimos cruzándose de brazos—. Lleva mucho tiempo en el baño.
Los observé a todos con sus rostros preocupados, excepto Gerión, él sabía como ocultar sus emociones pero por dentro seguramente estaba a punto de salir tras el estorbo. Solté un bufido y terminé el trago que sostenía en mi mano, puse la copa en la mesa y caminé dispuesto a buscarla. No tenía más remedio, después de todo, cada uno de mis hermanos tenía un papel importante que cumplir está noche,