Mundo ficciónIniciar sesiónLa tormenta había comenzado como un murmullo lejano en el horizonte, pero ahora rugía sobre Eldoria con la furia de los dioses desatados. Las nubes se arremolinaban sobre la plaza mayor como un caldero gigantesco, y los rayos fracturaban el cielo con destellos plateados que iluminaban por instantes las miles de caras alzadas hacia el estrado que había sido erigido frente a la Catedral de los Reyes Antiguos.
Isabella había insistido en que la ce







