Mundo ficciónIniciar sesiónLa carta había llegado sellada con lacre dorado que llevaba el escudo de la Casa Montclair: un león rampante custodiando una rosa de cinco pétalos. Isabella había reconocido el sello antes incluso de ver la elegante caligrafía que había memorizado durante los años de su juventud, cuando las promesas de amor eterno se escribían con la misma facilidad con que se dibujaban castillos en el aire. Sus dedos habían temblado







