Luego pasamos a un salón más iluminado, el anfitrión quería hacer un brindis por los invitados tan especiales de la noche. Dos profesionales de la industria que lo honraban con su presencia. Vincent Sinclair y Alexander Crane. Miré a Vincent que permanecia impenturbrable, hasta yo me sentí inmocoda, empecé a mirar alrededor para distraerme y algo llamó mi atención, en un extremo del salón, había un piano de cola negro.
Mientras ellos hacían el brindis Abigail caminó hacia el piano, había un br