CONTRATO CON EL ARROGANTE CEO.
Capítulo 36.
Vincent.
Subí al tercer piso y me encerré en mi pequeña oficina. Apoyé una mano en el respaldo del sofá. La madera crujió bajo mis dedos apreté con demasiada fuerza. Otra señal de que estaba perdiendo el control…
Otra vez.
No debí tocar el piano.
No debí permitir que nadie lo escuchara.
Mucho menos ella. El problema no era Abigail, ni Crane, ni el maldito pasado que me perseguía como un fantasma. El problema era esa pequeña bacteria que se metía donde no debía.
Aprendió tan bien que no retrocedía.
Me empujaba.
Me serví un whisky para quemar esa fea sensación. Pero ni siquiera el alcohol podía apagar lo que sentía, esa presión incómoda que no tenía nombre y que me negaba a bautizar.
No quiero que me entiendas.
Quiero que respetes los límites.
Mentira.
Lo que quería era que no los cruzara tan fácil. Que no mirara detrás del hielo y encontrara… Caminé hasta el piano. No lo abrí, ni lo toqué. Solo me quedé ahí, de pie, frente a él, como si fue