Crane seguía con una sonrisa venenosa. Denayt sintió que la sangre se le congeló. El pánico le subió a la garganta y sin darse cuenta, clavó las uñas en el brazo de Vincent.
Él no se movió, ni siquiera pestañeó. Solo bajó la mirada hacia su brazo y después levantó la mirada encontrándose con esos ojos aterrados que parecían suplicarle que no la arrojara a la boca del lobo.
Denayt no pudo interpretar lo que había en sus ojos. Vincent curvó sus labios en una sonrisa que nadie supo descifrar.
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