Quince días después
Pasaba por el pasillo cuando un sonido detuvo mis pasos. Un sollozo.
No se me hacía extraño. En los últimos meses, la mansión parecía invadida por un maldito espíritu llorón. Pero esa vez no fue solo el llanto. Fue algo más. Algo que me hizo detenerme frente a la puerta entreabierta de la biblioteca. Me acerqué sin hacer ruido.
La escena frente a mí no era nueva, pero algo en ella me inmovilizó.
Denayt estaba en el suelo, con los apuntes desordenados alrededor como si hubier