Al día siguiente, la rueda de prensa fue anunciada discretamente a los medios, sin pompa ni grandilocuencia. No habría alfombra roja, ni salas de conferencias en hoteles cinco estrellas. Solo un salón sobrio en la Fundación Brown, con un atril sencillo y un único expositor: Albert.
Emily lo vio por la televisión. Sentada en el sofá, con Ariadne dormida sobre su pecho y los gemelos peleándose por el mismo juguete. Valeria, con una toalla en el cabello y yogur en la bata, comentó como si fuera un