Emily
La caja estaba justo frente a su puerta.
Pequeña, perfectamente envuelta en papel gris, sin remitente. Emily miró a ambos lados del pasillo antes de agacharse para recogerla. Al abrirla, encontró algo inquietante: una nota escrita a mano, con una caligrafía elegante y segura.
“Recuerda tu lugar. Lo que comienza como un juego, puede acabar en ruina. —H”
Emily tragó saliva.
No había duda.
En su apartamento Helena se dejó caer en el sofá sin quitarse siquiera los tacones. Era tarde, acababa