Fabián caminaba por la terraza del penthouse de su hermana como quien calcula el momento exacto para estallar.
Helena había pasado los últimos quince minutos hablando sin parar de Albert, de Emily, de la falta de respeto, de los rumores, de la “humillación” que había sido aquella cena donde él —su propio hermano— osó apoyar a su futuro cuñado en vez de a ella.
—¿¡Qué clase de traición es esa!? —gritó Helena, alzando una copa de vino con más dramatismo que intención.
Fabián no contestó al instan