Capítulo 6 Luchando por mantener la compostura
En el primer vistazo que Carmen le dio a ese hombre, supo, sin margen de error, que era Nicolás. El mismo hombre que, en otro tiempo, le había jurado amor eterno; el mismo que le había prometido protegerla de todo mal. Ahora, con la luz mortecina de esa habitación extraña iluminándole el rostro, Nicolás era solo un desconocido que la miraba con desdén. El corazón de Carmen se heló. ¿Cómo era posible que no la reconociera? ¿Acaso el tiempo y la desgracia ya habían borrado su rostro de la memoria