La carta anónima sobre el juez Damián Herrera no fue una piedra en el estanque; fue una carga de profundidad.
La filtración sobre el soborno en el "Caso Valente" sembró el pánico absoluto en los pasillos de mármol del Palacio de Justicia. Aunque la carta no incluía el Cuaderno Negro físico, los detalles bancarios eran tan específicos —la cuenta CAYMAN-77— que la Fiscalía Anticorrupción no tuvo opción.
La presión mediática fue una jauría. Los titulares gritaban "Justicia a la venta", y ante el e