Inicio / Mafia / COMPRADA POR EL JEFE DE LA MAFIA / Capítulo 90: Regreso a Moscú, la abuela espera.
Capítulo 90: Regreso a Moscú, la abuela espera.

El jet privado aterriza en Moscú bajo un cielo gris nuboso aparentemente con lluvia que se acerca, contrasta marcadamente con la isla que dejaron atrás. Sofía baja la escalerilla con la pancita de seis meses ya bien marcada bajo el abrigo largo, sus ojos están entrecerrados por el frío repentino.

—Ay, no… olvidé lo que era este frío que cala hasta los huesos, y eso que solo es de lluvia— dice, acurrucándose contra Viktor.

Él la abraza por la cintura con cuidado y le da un beso en la frente.

—Bienvenida a casa, Sofía. Te caliento yo en cuanto lleguemos.

Alexei viene cargado en brazos de Viktor, con un gorrito y bufanda, mira todo con sus ojos grandes e inocentes.

—¡Yaya! ¡brrr!» grita, señalando.

Viktor se ríe de buena gana ante los intentos de hablar de Alexei.

—Sí, malysh. Agua y frío, quizá sea porque se nos acabaron las vacaciones y el cielo está llorando.

Bromeó Viktor y Sofía se ríe dándole una suave palmada. En el ático, la sorpresa los espera. Doña María abre la puerta con delantal, olor a arepas y café flotando por todo el pasillo.

—¡Mis niños! ¡Por fin! ¡Miren esa pancita, Sofía, estás más hermosa que nunca!

Abraza a Sofía fuertemente y se agacha para darle un besito a la pancita, luego se dirige a cargar a Alexei y a él le da más de mil besos.

—¡Mi príncipe bronceado! ¡Y mi yerno ruso congelado! ¡Pasen, que tengo arepas calientes y ajiaco listo!

Viktor huele el aire, sonríe.

—Mamá… hueles a Colombia entera. ¿Cuánto tiempo llevas aquí, y Qué pasó con todo lo del cuento andaluza, eh?

Doña María guiña un ojo.

—Ay mija, las cosas cambian, un día hago comida española, otro día colombiana, otro día china... son cambios, son cambios— se ríe alegremente con su conversa. —Desde ayer decidí venir, Dimitri me hizo el favor y me abrió. Dije que era “visita corta”… pero traje tres maletas.

Sofía arquea ceja con una sonrisa divertida.

—¿Tres maletas para visita corta?

La madre se ríe de nuevo como si restara importancia a la situación.

—Una para ropa, una para cada cena, y una para cuando nazca Nikolai. ¡Me quedo hasta que camine, como prometí!

Viktor y Sofía se miran, con complicidad.

—Bienvenida a casa… permanente— dice él, besando la mejilla de su suegra.

Pasando los minutos, la cena se volvió caótica y deliciosa; ajiaco con arepas, aguacate, jamón que doña María trajo de nuevo “por si acaso”, y té ruso para Viktor. Alexei en la trona probando de todo, manchando y embarrando más que comiendo.

—¡Más apa!» pide, refiriéndose a arepa.

Doña María aplaude satisfecha y alegre.

—¡Ese es mi nieto! ¡Sangre rusa colombiana de corazón!

Viktor finge estar ofendido por tercera vez ya.

—Yo le enseñé “blini” y va y pide arepa, es la segunda vez que me traiciona con la comida.

Sofía le da un codazo juguetón.

—Es que mi comida gana, amor. Como yo.

Doña María ríe a carcajadas hasta que se dobla en dos y se limpia una lágrima invisible.

—¡Esa es mi hija! ¡Mandando con todo y vientre lleno!

Después de cenar, Alexei se duerme agotado por el viaje. Doña María se va a su habitación de invitados ya convertida en suya con fotos de su tierra natal, recuerdos de Andalucía, San Petersburgo, como si nunca hubiera estado enferma para estar de viaje, y por supuesto no podían faltar algunas plantas por aquí y por allá.

Viktor y Sofía en el sofá, ella con pies en su regazo, él masajeándolos.

—¿Cansada del vuelo, Sofía?

—Un poco. Pero feliz de estar en casa. Con mamá aquí… va a ser un lío divertido.

Él le besa los dedos del pie.

—Lío colombiano-ruso. Nikolai va a salir hablando con acento mixto.

Ella se ríe, se incorpora, se sienta en su regazo con cuidado de su vientre.

—Y Alexei ya dice “coco” por las palmeras. Imagina cuando mamá le enseñe a bailar cumbia.

Viktor la abraza, posando su mano en el vientre y acariciar en círculos lentos y suaves.

—Imagino caos perfecto. Y yo feliz en medio.

Se dan un beso lento, suave, con el aroma a ajiaco todavía en el aire y la lluvia repiqueteando las ventanas suavemente cayendo afuera.

Y así habían vuelto a casa, de un viaje y paseo a unas islas soleadas, al frío ruso del recuerdo, todos estaban felices y cómodos, uno al lado del otro, Doña María soñando con los días venideros, Alexei inconsciente de los pensamientos de los adultos.

La familia grande, más loca y unida, los Volkov poco a poco volverán a empezar a mandar en el trono una vez más, con Sofía al mando y Viktor a su lado, serán imparables, su Imperio apenas empezará a crecer, y cada vez el número de integrantes irá aumentando.

Moscú los recibe con frío… pero el ático arde de calor familiar en una mezcla de idiomas, acentos y tradiciones... y claro que no puede faltar el amor.

Mientras todos duermen, Sofía se queda viendo el techo un rato, cerrando los ojos y orando esperando ser escuchada por Dios o quien sea, que ella siempre querrá el bien para sus alrededores, y claro... sabe que ella es quien gobierna el Imperio Volkov y necesitará toda la ayuda necesaria y apoyo de sus allegados para que la torre nunca se caiga.

Vuelve a abrir los ojos y se gira para ver a Viktor dormir como un bebé, ella sonríe levemente, viendo que este hombre, su amado, era todo lo que necesitaba a su lado para ser feliz, su mano acaricia su pecho y baja a apretar el bulto en sus pantalones, Viktor gime en sueños y Sofía sonríe levemente al ver su reacción, le da un suave beso en la frente.

—Descansa mi amor, yo te protegeré de cualquier cosa, a tí a mamá, a nuestros hijos, daré lo que sea por que todo salga bien, nunca los dejaré desamparados, te amo.

La última palabra queda susurrada y suspendida en el aire, luego se acomoda de nuevo y cierra los ojos para dormir, Viktor inconscientemente sonríe, su corazón la había escuchado. Y un día termina para empezar otro nuevo.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP