Capítulo 46: Celos que queman y Salvación inesperada.
La mansión en las afueras de Nueva York empezaba a sentir el peso de las pérdidas acumuladas, con Viktor recibiendo informes diarios de Dimitri sobre territorios cedidos a los chechenos para priorizar la seguridad de Sofía, su poder mafioso erosionándose como arena bajo olas constantes.
Él se había vuelto un guardián obsesivo, cancelando alianzas riesgosas y delegando operaciones a Leonid, todo para quedarse más tiempo a su lado, tocando su vientre con una reverencia que contrastaba con los