Capítulo 237: Lo que no duerme en la noche.
La mansión, por primera vez en mucho tiempo, parecía haberse rendido al descanso. No había voces, no había pasos apresurados, no había órdenes ni discusiones cargadas de tensión. Solo oscuridad… y ese silencio profundo que no es vacío, sino acumulación de todo lo que aún no se ha dicho.
Las luces estaban apagadas casi por completo. Apenas algunos destellos suaves desde los pasillos, suficientes para no dejar todo en absoluta penumbra. Afuera, Moscú respiraba su propio frío, y la luna se colab