Capítulo 208: Ecos del pasado.
—¡MENTIROSO!
La palabra retumbó como un disparo seco en la oficina, resonando contra las paredes oscuras y el mobiliario de madera maciza. Viktor la gritó con toda la fuerza contenida de años de ira y frustración, golpeando el aire con una intensidad que parecía querer quebrar todo a su alrededor. Sus ojos brillaban con rabia contenida, pero también con un miedo sordo, un miedo que él mismo se negaba a admitir: el miedo de que todo lo que había construido pudiera venirse abajo en un instante,