Capítulo 174: La bruja que pasó sin escoba.
Viktor llegó a la mansión cuando el sol ya se había escondido detrás de los pinos y la luz del atardecer se había vuelto un gris pesado y frío.
El auto se detuvo con un suspiro ronco frente a la entrada principal; él bajó sin prisa, con los hombros tensos y la mandíbula apretada como si todavía llevara encima el peso de la reunión con Carl y los negociadores.
La casa estaba en calma: luces suaves en las ventanas del salón, olor a sopa de verduras que Doña María había dejado calentándose en