Capítulo 149: El tiro perfecto y la gratitud.
Las semanas se habían convertido en meses, y el polígono de tiro en la mansión Ivanov ya no era un lugar extraño para Carl Kuzmin. Cada martes, jueves y sábado a las siete en punto, Carl llegaba en su auto gris, vestido con ropa cómoda, pantalones cargo, camiseta negra ajustada, botas resistentes y una expresión que había pasado de tensión rígida a concentración afilada.
Viktor y Dimitri lo esperaban siempre, con el armero abierto y el aire cargado de ese olor metálico a aceite y pólvora reci