Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl jet aterrizó suave en la pista privada de Nueva York, la noche cayendo pesada como manta oscura sobre la ciudad que nunca duerme. Viktor bajó primero, abrigo negro ondeando con el viento frío, mano extendida para ayudarla sin mirarla a los ojos. Sofía tomó, dedos rozando brevemente, un calor fugaz antes del frío habitual que siempre volvía.
El Mercedes negro esperaba, el motor ronroneando impaciente. Hades el guarda estaba fuera del vehículo, abrió la puerta trasera, sonrisa amabl






