Capítulo 123: La mañana después y el regreso.
El sol de Roma se coló por las cortinas blancas como un ladrón travieso, pintando rayas doradas sobre la cama revuelta. Sofía fue la primera en abrir los ojos. Estaba desnuda bajo las sábanas de lino, con el cuerpo todavía caliente y marcado por besos y dedos que habían pasado la noche entera reclamándola. Viktor dormía a su lado, boca abajo, el brazo pesado sobre su cintura apretando los rollitos como si incluso en sueños no quisiera soltarla. Ella sonrió, mordiéndose el labio al recordar cada