CASSANDRA
Casi me tropiezo intentando alcanzarlo.
—Nathan… Nathan, por favor —exclamé con la voz tensa y temblorosa. Él no frenó ni se dio la vuelta, así que lo agarré del brazo—. Solo detente. No te quitaré mucho tiempo —añadí en tono suplicante.
Él se zafó de mi agarre de un sacudón, pero dejó de caminar.
Solté un suspiro profundo que no sabía que estaba conteniendo mientras intentaba ordenar mis pensamientos. Todo estaba pasando demasiado rápido.
—Tenías razón, ya sé quién se lo dijo a Marc