CASSANDRA
Han pasado tres días.
Tres días largos, silenciosos y miserables desde la última vez que vi a Marco o a Nathan.
No sabía a cuál de los dos evitaba más. No estaba lista para las burlas de Marco ni para la actitud de Nathan, así que he estado atrapada en esta habitación, ¡sin hacer nada!
Y como si el destino mirara mi situación y dijera: "Vamos a darle sabor", mi periodo se adelantó una semana, clavándome en esta cama como a una rehén.
Me puse boca arriba, haciendo una mueca mientras un