MARCO
Arrojé el archivo lejos, suspirando por enésima vez. No podía concentrarme. Había intentado negar que ella no era la razón de mis cambios de humor, pero ¿de qué servía mentirme a mí mismo?
Una semana.
Ha pasado una maldita semana infernal, y no he captado ni un rastro de su aroma, mucho menos visto su sombra.
Y, de alguna manera, me está volviendo loco. Nunca había estado tan callada antes. Joder, era misteriosa de una forma intrigante.
No dejaba de darle vueltas a la cabeza buscando una