## MARCO
Abrí el botiquín de primeros auxilios de un tirón, volcando todo el contenido sobre la encimera. —¡Vete a la m****a! Jódete, Sergio —maldije entre dientes, separando las herramientas que necesitaba con manos temblorosas.
Siseé de dolor al verter el alcohol sobre la herida. —¡¡Joder!! —me mordí los labios con fuerza, tratando de contener el dolor.
Esto no era nada comparado con la última herida de bala que me había curado, pero aquella apenas había cicatrizado. Respiré hondo y, con unas