MARCO
—¿Dónde diablos está Nathan? —pregunté, con la voz baja y áspera—. ¿Y por qué carajos me tengo que enterar por Cassandra?
Dante levantó las manos en señal de defensa. —No es nada grave, solo uno de sus ánimos de fantasma. Te negaste a ver a nadie durante dos días; por eso te enteraste por ella.
—¿Alguna idea de dónde puede estar? —pregunté.
—Estoy haciendo una búsqueda privada. Ha sido visto en algunos lugares, pero todavía no puedo precisar su ubicación.
Tensé la mandíbula. —¿Cuántos dí