Cassandra
—Fui yo… ella es inocente —dijo Anna con la voz temblorosa—. Lo siento. Necesitaba el dinero desesperadamente para la cirugía de mi madre y… Sergio prometió pagar las facturas —gritó desconsolada.
Sus palabras rompieron algo dentro de mí. Parpadeé con fuerza, intentando contener las lágrimas que inundaban mis ojos.
Mi mirada se desvió hacia Marco; no se inmutó.
Ni un ápice de empatía.
Tenía una mirada peligrosa grabada en el rostro mientras le apuntaba con el arma. —Lo preguntaré una