Capítulo 863
Dos días después, Luciana se alistaba para salir con Alba en brazos y su pequeña mochila al hombro. Justo al abrir la puerta, se encontró de frente con Alejandro, quien regresaba a la casa para cambiarse de ropa.

—¡Tío! —exclamó Alba, extendiendo sus bracitos regordetes hacia él.

Con toda naturalidad, Alejandro la tomó en sus brazos.

—¿Vino el abuelo por ella? ¿Tú vas a trabajar?

—Sí —asintió Luciana.

Él, al entrar, tuvo que notar que Miguel había enviado a alguien a recoger a Alba, aprovechando
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