—¿Qué…? —Luciana parpadeó, incrédula. ¿En serio él pensaba de esa manera? ¿De veras creía que lo había utilizado de principio a fin?
—Je… —Ella soltó una carcajada gélida y lo miró con desprecio—. ¿Te cuesta tanto aceptar la ruptura, o es que no quieres afrontar tus responsabilidades? Pon atención, nos separamos porque en tu corazón todavía hay lugar para otra persona. Yo, simplemente, soy lo bastante sensata como para hacerme a un lado y dejarle espacio a tu antiguo amor.
—¡No pretendas hacerte