—¿Y cuál es el problema? —protestó Victoria—. Luciana está en un momento complicado; ¿si no la cuido ahora, cuándo?
—Mamá… —Fernando se pasó la mano por el cabello, cansado—. Te he dicho mil veces que Luciana y yo solo somos amigos…
—Pero tú la quieres, hijo…
—Sí, la quiero —reconoció Fernando, con naturalidad—. Pero no pienso destruir su matrimonio. Cuando amas de verdad a alguien, deseas que sea feliz, aunque no sea contigo. Y yo quiero que Luciana sea feliz en su vida de casada, ¿entiendes?
V