Ese mismo día, Luciana había invitado a Rosa a comer. Rosa había terminado su etapa de prácticas y había conseguido empleo, así que partiría pronto a su nuevo destino. Hacía tiempo que no veían a Martina, así que también la incluyeron. Las tres chicas charlaron y rieron mientras disfrutaban la comida.
Rosa, con cierta admiración, comentó mirando a Luciana:
—Entonces, después de todo, te has convertido en una mujer adinerada. Imagino que ya no necesitas trabajar.
Tenía algo de razón: con los últi