Allá tenían espacio de sobra, pues su dormitorio era más grande que todo ese apartamento. Pero Luciana dudó; no quería mudarse. Estaba en “periodo de prueba” con Alejandro y no deseaba dar un paso tan grande, solo para después arrepentirse y tener que trasladarse de nuevo.
Alejandro lo comprendió y le dio un beso en la frente.
—Tal vez me estoy apresurando. De acuerdo, cambiaré la cama y listo. ¿Sí?
—Bueno… —musitó ella, algo insegura.
—Muy bien, a descansar. —La atrajo hacia sí, satisfecho—. Ya