Era un clip de cámara de seguridad, apenas unos segundos de duración, donde se veía a un hombre entrando a la habitación. Aunque la imagen no era muy nítida, en cuanto Luciana pausó el video, reconoció al instante a Alejandro.
Imposible confundirlo. Ellos habían compartido la experiencia más íntima que dos personas pueden vivir. Y ahora que repasaba mentalmente aquellos momentos, cada rasgo, cada faceta física, cada fuerza desplegada, todo parecía encajar con la complexión de Alejandro. ¡Había e