Luciana se encogió de hombros con un gesto elocuente.
—Seguramente. El señor Guzmán siempre se cree capaz de todo.
Sus labios se curvaron en una sonrisa amarga. No tenía la menor intención de ceder. Por Pedro, no pensaba retroceder ni un paso.
Esa noche, Alejandro no dio señales de vida. Luciana no sabía (ni le importaba) si no había regresado a Muonio o si simplemente había preferido no pasar por su apartamento.
-
Al día siguiente por la mañana, Luciana fue al hospital universitario para dejar