Luciana no esperaba esa clase de pregunta. ¿Se preocupaba por ella ahora? Apenas podía contener una risa irónica. ¿Le habría llegado el remordimiento a Ricardo, como si fuera otra persona a punto de enfrentar su destino?
—Luciana, ¿te gusta Alejandro, sí o no? —insistió él, más angustiado. Clara iba a regresar pronto con los medicamentos y no les quedaba mucho tiempo a solas.
Ella respiró hondo, y luego negó con la cabeza, con lentitud y determinación:
—No. No lo amo.
Tal vez en el pasado sí, pe